Sea cual sea la ruta que elijas, tendrás ante ti, la naturaleza en estado puro. Senderos que te dirigen a sensaciones dispares entre bosques de pinos y enebros, donde el matorral serpentea el camino hacia el médano. El bello acantilado se manifiesta espléndido y  susurra sobre el silencio, la singular melodía que trae el viento salpicado por el cantar de los pájaros. Abajo, el azul del mar inmenso, intenso y espumoso, como un cuadro de pinceladas firmes y abstractas a la vez. Sonríe, respira y complácete la vista, con la playa de arenas blancas bañada con la espuma de las olas que se rizan, antes de retroceder, en el acompasado rumor de su ir y venir.  Camina descalzo por su arena, siente la caricia de la brisa preñada de quietud y salpicada de aroma salino y déjate  llevar por la sensación de libertad y calma. Luego al final de la jornada, mientras el cielo dibuja pictóricos atardeceres, que dan paso a noches limpias y estrelladas… piensa en como la vida te rodea con su pálpito. Vas a necesitaras toda tu atención, para asimilar el significado de la inmensidad.
       Las Rutas
La Luz sobre Médanos dorados, junto al mar más azul y el sol más de oro
 MAZAGÓN