La Luz sobre Médanos dorados, junto al mar más azul y el sol más de oro La Luz sobre Médanos dorados, junto al mar más azul y el sol más de oro

Niebla Histórica

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Niebla, ciudad condal, tiene un río carmín –sangre mora dice el pueblo- que le lame las murallas. Al amanecer, aún cerrada la Puerta de las doncellas, los olivos de la orilla tiñen de un pálido verdor a la bruma rosa; las cascadas en que el río se desata son de espumas malvas, rosas y violetas y las murallas se ponen de un oro enrojecido frente a la aurora. Las fachadas del oriente y el Oriente anuncian en sus cimas el primer oro del día”   (Fragmento Balada de J.R. Jiménez) La Ciudad de Niebla es una villa milenaria que se encuentra en una colina sobre el río Tinto, fue capital del rico Condado existente en lo que hoy es la provincia de Huelva y que fue denominado Condado de Niebla alla por el siglo XIV. En 1982, fue declarada Conjunto Monumental Histórico-Artístico., Niebla ha tenido una gran importancia dentro de la región de Andalucía, con gran peso en su historia a través del establecimiento de distintos pueblos y culturas. Fruto del paso de estos pueblos, Niebla ha recibido numerosos nombres: los tartesios la llamaron Ilípula, los romanos Ilipla, los visigodos Elepla, los musulmanes Lebla y los castellanos Niebla. Niebla se puede considerar la capital histórico-cultural de esta zona peninsular. Su antigüedad se remonta hasta los comienzos de la Edad del Hierro, apareciendo en sus alrededores numerosos restos neolíticos y necrópolis dolménicas (Dolmen de Soto y Dólmenes de la Hueca). En el año 713 fue ocupada por los musulmanes, pasando a ser una de sus kuras (unidad administrativa similar a la provincia). Fue reino de taifa independiente desde 1023, durante la desintegración del califato de Córdoba, hasta que en 1053 fue conquistada por el reino taifa de Sevilla. Posteriormente fue sometida por los almorávides y, en 1155, por los almohades tras un cruento asalto. En 1234 recuperó su independencia bajo Ibn Mahfot, extendiendo sus dominios desde la desembocadura del Guadalquivir por el este hasta el cabo de San Vicente por el oeste, e incluyendo gran parte del Algarve actualmente portugués.  En 1262, tras un asedio de nueve meses, Alfonso X de Castilla conquistó la ciudad. En el asedio se utilizó por primera vez la pólvora con fines bélicos en Occidente; empleándose bombardas. El rey castellano permitió a la población musulmana seguir residiendo en la ciudad, al contrario de lo que había ocurrido tras la conquista violenta de otras ciudades andalusíes. Posteriormente Alfonso X le concedió un Fuero Real con el fin de obligar a su repoblación cristiana, y en 1369 pasó a ser Condado de Niebla a favor de la Casa de los Guzmanes, posteriormente duques de Medina Sidonia, hecho que propició su segunda etapa dorada, con la construcción de templos, palacios y el asentamiento de órdenes religiosas. Conocer la historia de este lugar de la peninsula es adentrarse en la rica ciudad onubense. que cuenta con mas de dos kilmetros de un recinto amurallado almohade que protege celosamente el Castillo de los Condes de Niebla del S. XV.  La localidad intramuros conserva parte de su antiguo trazado y entre sus monumentos destacan el alcázar de los Condes  de Niebla, la iglesia de Santa María de la Granada, fusionada con la antigua Mezquita Aljama de la Labla andalus, que fue catedral bizantina, después mezquita árabe y finalmente,  en el siglo XVI, iglesia cristiana de estilo gótico mudéjar; y los restos de un edicio muy singular como es la Iglesia de San Martin (S. XV), donde la portada y el abside estan separados por una plaza, el antiguo Hospital de Ntra. Sra. De los Angeles, una joya arquitectnica del S. SVI. Fuera del recinto amurallado, merecen una visita el puente y el acueducto romanos.              Niebla es una Ciudad acogedora, amable con el visitante, hospitalaria con el viajero, cálida en cualquier época del año, pero es imprescindible visitarla en la época estival para disfrutar de su reconocido Festival de Teatro y Danza y en Noviembre, para el puente de “Tosantos”, donde la ciudad viaja en el tiempo para transformarse en la Niebla del Medievo.  Sus cinco puertas árabes invitan al visitante a adentrarse en el corazón histórico y contemplar las plegarias de Walabonso, conocer el pasado romano de Ilipla, aprender de los numerosos vestigios visigodos e indagar en la vida de Ellen Mary Whisaw, la dama de las piedras, para finalizar contemplando una puesta de Sol única en los alrededores del rio Tinto.
Fiestas •	Romería de la Virgen del Pino,la última semana de mayo •	Fiesta del Patrón San Walabonso, 7 de junio •	Fiestas de Ntra. Sra. del Pino, el 8 de Septm. •	Feria de "Tosantos", 1 de noviembre •	Festival de Teatro y Danza "Castillo de Niebla" durante los meses de julio y agosto.
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