La Luz sobre Médanos dorados, junto al mar más azul y el sol más de oro La Luz sobre Médanos dorados, junto al mar más azul y el sol más de oro

Moguer Poético

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Moguer, además de ser una Ciudad Colombina fuertemente vinculada con el Descubrimiento de América, es la cuna de Juan Ramón Jiménez. La ciudad donde nació y vivió el célebre poeta y Premio Nobel de Literatura, fue un referente en toda su obra -especialmente en Platero y yo – y su mayor fuente de inspiración. Pasear por Moguer es adentrarse en las callejuelas que evocan épocas pasadas: fachadas señoriales, balcones enrejados, escudos de familia, monteras de colores, azulejos, pero además la localidad le rinde un homenaje a su poeta Juan Ramón Jiménez, con un museo al aire libre, donde las numerosas esculturas de diversos artistas colocadas en lugares estratégicos nos van contando diferentes capítulos de su obra más conocida “Platero y yo”
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Consagrada al gran transformador de la poesía española del siglo XX, atrapa solo con entrar por la magnífica puerta. Se mantienen las estancias tal y como las conoció el poeta. Es digno de merecimiento, desde la claraboya —“la luna era roja/ la luna era azul”—, pasando por el despacho y la biblioteca…, se oye su voz recitando sonetos espirituales.  Es este el momento y el lugar para acercarse a la personalidad de Zenobia Camprubí, esposa de Juan Ramón Jiménez. El edificio del del siglo XVIII, fue restaurado por la familia Jiménez en 1885. Su creación como Casa Museo se remonta al año de la concesión del Premio Nobel al poeta, que colaboró donando toda su biblioteca, y numerosos enseres y objetos personales.
Casa-Museo
En la Calle Ribera nº 2,  se emplaza la casa que vio nacer al Poeta un 23 de diciembre de 1881. En ella vivió hasta los 4 años de edad, y Juan Ramón Jiménez la inmortalizó dedicándole el capítulo “La casa de la calle Ribera” en Platero y yo. Esta vivienda burguesa de finales del siglo XIX y fachada con cierto aire neomudéjar está declarada Bien de Interés Cultural y alberga un Museo con salas temáticas dedicadas a la historia de Moguer y a la importancia que tuvo la ciudad para el poeta: – La relación del poeta con el mar. Aquí pueden verse maquetas de barcos, del  puerto sobre el Tinto, de sus astilleros, y de un singular molino mareal. – La recreación del despacho de su padre, importante comerciante vitivinícola de la zona.
La Casa de la Ribera
La “blanca maravilla”  La obra gótico- mudéjar de mayor calado en Huelva, el Monasterio de Santa Clara de Moguer, albergó monjas de ringorrango como se cerciora en el claustro, y tanto o más en el bajo coro, de estilo nazarí granadino. Bello como pocos, el  conjunto funerario gótico-tardío compuesto de cinco figuras yacentes. ¿Cómo no reparar en el sepulcro de Juan de Portocarrero, obra maestra de Giacomo della Porta? Y qué decir de las puertas del coro. Así mismo, alberga en su interior el Museo Diocesano, cuya pieza clave es el Cristo de la Humildad, realizado en alabastro inglés por Martínez Sugrañes. Este edificio fue declarado Monumento Nacional en 1931.
Monasterio de Santa Clara
En la ermita recibe culto la Patrona de Moguer, la Virgen de Montemayor, y en su honor se celebra en el entorno natural donde se ubica una típica romería andaluza el segundo fin de semana de mayo. Se trata de un templo del que existen referencias desde finales del s. XIV, ampliado hacia los años 70 del pasado siglo el siglo. El altar mayor está presidido por la imagen de la Virgen de Montemayor. En el edificio destacan también su portada principal con espadaña de dos cuerpos y pórtico de tres arcos, y el patio lateral de estilo andaluz. Junto a la ermita destaca la blancura de una fuente mudéjar del s. XIII.
Ermita de Montemayor